Navarro, el ‘Ruso’ que no se fue más

en La Razón el 17-04-19 02:12

Hace 41 años, cuando comenzaba 1978, Alfredo Salazar Rivas (+), entonces presidente de Wilstermann, estaba en Buenos Aires buscando jugadores para el club y vio a un fornido zaguero argentino formado en San Lorenzo de Almagro. Él y dos compañeros más aceptaron pasar una prueba en Bolivia. Esa es parte de la historia en el fútbol boliviano de Raúl Eduardo Navarro, quien llegó para jugar sin imaginarse nunca que iba a echar raíces en esta tierra.

Eran tiempos en que para los hombres estaba de moda lucir cabello largo y Navarro se diferenciaba de sus compañeros del “aviador” por ese estilo.

Sus amigos que vinieron con él a prueba no pudieron acostumbrarse y decidieron regresar a su natal Argentina.

Él, por su estatura imponía presencia física en el área; entonces jugó cinco temporadas en el Rojo, club con el que se identifica más, aunque también estuvo un año en Bolívar, otro en Oriente y después en Destroyers, donde se retiró.

“Había que meter pierna fuerte. La gente que vio el fútbol de esa época ya se debe acordar lo difícil que era marcar a Ovidio Messa, a Carlos Aragonés, Erwin Romero, Porfirio Tamayá Jiménez, Raúl Baldessari, Jesús Reynaldo o Jorge Lattini, futbolistas difíciles de controlar”.

Su mejor época en el “aviador” fue durante el bicampeonato de 1980 y 1981, con el brasileño Jairzinho como estandarte de un equipo que llevaba multitudes a los estadios en los que se presentaba.

“Creo que antes había mejores jugadores y el fútbol era más atractivo, los equipos ponían un solo volante de marca, en nuestro caso Johnny Villarroel, de ahí en más eran todos de vocación ofensiva. Teníamos a Jairzinho, Gastón Taborga, César Enríquez, Freddy Salguero y Freddy Vargas. También llegaron dos paraguayos (Patricio Aveiro y Odelio Olmedo), un equipo que atacaba”.

Con el chileno Víctor Eduardo Villalón, Juan Carlos Trigo y...