De mañaninga, a media tarde, por la noche, la noticia es imparable

en El Deber el 10-02-19 05:15

Mediados de los años 60. El hombre que está en camiseta acaba de encender un montón de papeles para ablandar la tinta y en la calle la luz del sol aún no ilumina las veredas. Cuando la sustancia alquitranada está dócil por el calor, se aplica a las planchas.

Con una paciencia de monje, se colocaban los tipos que luego trasladarán las noticias al papel. El hombre en camiseta es Pedro Rivero Mercado, que ha madrugado para impulsar la vieja prensa manual; la máquina estampa rítmicamente las noticias que luego gritará con voz de canillita Sergio Rodríguez, a quien todo el mundo llama ‘Penoco’. Así, a pulso, con sacrificada modestia, EL DEBER salía a las calles plenas de sol. Poco a poco fue llegando la modernización, a la par del crecimiento cruceño.

Los editoriales acompañaban la preocupación por las demandas cívicas y alguna nota mostraba sin ambages la alegría por el primer título nacional de Destroyers, el club de sus amores. El diario enfrentó desafíos y tuvo que modernizarse para responder a la exigencia de los lectores. A mediados de los años 80 el color pobló sus páginas, que ya recibían el aporte de los hijos de Pedro y Rosa Jordán, los fundadores.

La cadena de trabajo es continua. Empieza con la distribución por las mañanas, pero también con la actualización en redes y en la radio

Diseño y cambio

A partir de los años 90 vinieron consultorías que cambiaron el diseño, se enfocaron en los nuevos talentos y se empezó a utilizar internet. Esa plataforma llegó cuando la segunda generación de la familia Rivero ya había adquirido experiencia en el manejo empresarial y en el mundo del periodismo ligado al papel. Todo estaba a punto de cambiar nuevamente.

Capital intangible

“A pesar de lo difícil que significa hoy en día hacer periodismo, EL DEBER ha sabido construir con mucho esfuerzo su principal capital: la credibilidad. No por nada es dos veces ganador del Premio Rey de España, de manos del periodista Roberto Navia, un orgullo para el periodismo nacional y latinoamericano.

El salto tecnológico nos ha permitido llegar a muchos más usuarios de los que podíamos imaginar y eso nos anima a seguir trabajando en beneficio de nuestros lectores. Mientras haya una sociedad que necesite estar informada, EL DEBER seguirá haciendo su mejor esfue...