Rudolf Knijnenburg: ‘Tenemos un problema de raíz: la preparación del atleta no es la adecuada’

en La Razón el 22-11-18 11:33

Rudolf Knijnenburg es sinónimo de constancia en el tiro deportivo boliviano, pues desde 1997 participa en todos los eventos del ciclo olímpico —a excepción de unos Juegos Panamericano y tres Olímpicos— gracias a su talento y disciplina para entrenarse.

Sin embargo, aclara que actualmente es “difícil” ser un deportista de élite en el país por la falta de apoyo.

Asimismo, considera que el Ministerio de Deportes no puede impedir que los atletas compitan por Bolivia, ya que tienen la Constitución Política del Estado (CPE) y la Carta Magna del Comité Olímpico Internacional (COI) de su lado.

— ¿Cómo se siente por clasificar a los Juegos Panamericanos de Lima 2019?

— Fui a México para clasificarme, pero no fue fácil, me costó en la modalidad pistola neumática. También hice la modalidad tiro rápido y tampoco fue fácil, pero estaba preparado para poder clasificarme y voy a participar en las dos modalidades.

— ¿Cuántos Juegos Panamericanos ya lleva? 

— Será mi quinta edición. Ya estuve en los Juegos de Santo Domingo (2003), Río de Janeiro (2007), Guadalajara (2011) y Toronto (2015).

— ¿Y el ciclo olímpico?

— Fui a los Bolivarianos y los Suramericanos, en ambos ya estuve en cinco ediciones. Los Bolivarianos vengo participando desde 1997 en Arequipa y los Suramericanos desde 1998 en Cuenca.

En Juegos Olímpicos estuve en Atenas 2004 y Río de Janeiro 2016. Son 20 años practicando este deporte.

— ¿A qué cree que se debe que haya sido constante en cada ciclo olímpico desde 1997?

— He dado mucho al deporte, he sacrificado muchas cosas por él.   Lo fundamental también viene por el apoyo de la familia, amigos, mis padres, hermanos, en la parte moral y económica.

— ¿Cómo conoció esta disciplina?

— No recuerdo la edad en que conocí este deporte porque mi padre ya fallecido, Thomas, hacía tiro deportivo y siempre se entrenaba.

Desde que tengo uso de razón siempre estuve involucrado con las armas.

Si él entrenaba le pedíamos para hacer unos tiros y nos dejaba. Luego de eso uno va dejando de ser un niño y ya entrenaba para competir. Mi regalo de 15 años fueron dos pistolas (se ríe), entonces empecé a disparar más en serio.

— ¿Su padre fue tirador profesional?

— Mi padre fue muchos años competidor en Holanda y fue hasta condecorado en su país por ser un excelente deportista, así que el tiro deportivo lo llevo en la sangre. Tengo entendido que participó en diferentes torneos y como premio recibió una pistola de oro. En su momento tuvo el récord nacional en pistola rápida estándar en Holanda.

— ¿Cómo es la vida de un tirador boliviano en el país?

— Es muy sufrida (se ríe). El tema está en que desde hace muchos años no se consiguen las municiones para poder entrenar tranquilos.

En mi mejor momento llegué a usar más de 30.000 balas al año, ahora bajé en el último año a no más de 3.000 tiros porque hubo un Decreto Supremo (29534, 29 de abril de 2008) de prohibición de importación de armas y municiones que nos...