Expertos ven urgente una defensa estratégica de la naturaleza

en El Día el 09-09-18 08:11

El 90% de las exportaciones de los países sudamericanos, en especial de la región andina,  tiene que ver con productos primarios provenientes del extractivismo, cita un estudio del Cedib (Centro de Documentación e Información Bolivia). En ese contexto, cuatro juristas internacionales, entre ellos un boliviano, especializado en la defensa de derechos humanos y medio ambiente, señalan que hoy más nunca urge generar estrategias de defensa de los derechos humanos y de la naturaleza.  

El hecho estriba que en los últimos 20 años, la región vive  una expansión sin límites de las actividades extractivas motivadas por los gobiernos de turno de países como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Brasil, independientemente sean estos de izquierda o derecha. 

"Queda muy claro que hay procesos de devastación ambiental, hay una descampesinización del campo y  una reconfiguración de estos territorios ya no para los que históricamente  los habían habitado sino para el asentamiento de intereses muy poderosos", asegura Dora Lucy Arias, abogada e investigadora que ha trabajado durante 17 años con comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes en Colombia. 

Sumidos en la globalización. Con la caída del precio de las materias primas de los últimos años, los expertos aseguran que los países latinoamericanos se han mostrado aún más dependientes de la globalización del mercado, dejando a los países de la región, altos  impactos sociales, ambientales y territoriales. Por esta situación desde los gobiernos de turno se han instrumentado no solo vulneraciones a los derechos de pueblos indígenas y la naturaleza, sino un constante acoso a las comunidades, colectivos y defensores de dichos derechos, incluso al extremo de la persecución, criminalización y asesinatos, como sucede en Colombia.

En tanto Rodrigo Negrete, abogado con experiencia en legislación ambiental en Colombia, ve una realidad paradójica en la región. "Deberíamos estar en una transición hacia energía renovable, hacia la energía limpia y tenemos un potencial inmenso casi inagotable que es la energía solar; solo hemos acrecentado el extractivismo. Lo cual es preocupante y muy penosa realidad para las futuras generaciones", precisó.

En ese ámbito el director del Cedib, Óscar Campanini, señala que ahora no es suficiente que los pueblos afectados por el impacto que provocan los diferentes proyectos extractivos, como en el caso de la actividad minera, hidrocarburífera y el anuncio de grandes hidroeléctricas, se movilicen sino que urge que la sociedad civil en general, tome conciencia sobre todo en las ciudades capitales del país, sobre la gravedad de la situación. 

"El contexto actual nos pone en el desafío plantear y replantear a nivel de la sociedad civil estos temas, incluso más allá de la coyuntura. Hay una gran dependencia de las materias primas de nuestros países que afecta al conjunto de la sociedad", asegura Campanini. 

Una realidad común. El “extractivismo”, definido por el investigador uruguayo, Eduardo Gudynas, como “un tipo de extracción de recursos  naturales, en gran volumen o  alta intensidad, orientada esencialmente a la exportación como materias primas sin procesar, o con un procesamiento mínimo”, se ha agravado en los últimos años,  según los juristas consultados por El Día, están dejando al paso señales lapidarios en términos de violación de derechos de pueblos, comunidades indígenas.

Al respecto, Óscar Campanini argumenta que la extracción de  materias primas en países de la región  concerniente a minería, hidrocarburos, productos de la agroindustria, entre otros se asocia la  construcción de infraestructuras  como c...