El ciudadano detuvo Santa Cruz para defender su voto

en El Deber el 13-01-18 04:59

Lo convocó el Comité pro Santa Cruz, pero fue el ciudadano, el que no pertenece a una comparsa o a una fraternidad, el que hizo exitoso al paro cívico. Casi toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra paró. Las calles fueron tomadas por niños y grandes que la utilizaron como ciclovías, canchas de fútbol y espacios para hacer churrasco.

Las rotondas de toda la ciudad quedaron tomadas desde la medianoche de ayer por comparseros y fraternos, pero fue el vecino de cada barrio el que se encargó de atravesar un auto, un mueble viejo o una cinta de plástico para hacer que todos acaten el paro. Fue tan fuerte la decisión ciudadana de parar que los pases de circulación distribuidos por el Comité no sirvieron de salvoconductos.

“Aquí no hay nadie del comité. Somos vecinos y no pasa nadie”, decían en un bloqueo cercano a Viru Viru.

En medio de una ciudad detenida, el Código Penal pasó a segundo plano y la vigencia del voto del referendo del 21-F cobró protagonismo. El mensaje que los movilizados quisieron enviar a Evo Morales fue que no se repostule en 2019. 

Cuando se levantó el paro, la agenda no avanzó demasiado. El Comité se ratificó en su intención de realizar una demanda internacional para revertir el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional, que permite al presidente y a otras autoridades repostularse, y  para incluir la demanda de abrogación del Código Penal, planteó la revocatoria de mandato para los asambleístas plurinacionales que representan a Santa Cruz y aprobaron la Ley 1005. 

Desde el Gobierno no hubo una sola voz ni una sola postura. Mientras el vicepresidente, Álvaro García Linera, pedía a las bases fieles al Gobierno movilizarse para defender a Evo Morales, la ministra de Comunicación, Gísela López, responsabilizaba al gobernador Rubén Costas por la movilización. Hubo funcionarios, como el director de Autonomías de Santa Cruz, Pablo Deheza, que vio a las logias detrás del éxito del paro y una mirada más serena del ministro de Gobierno, Carlos Romero, que reconoció el carácter democrático de la movilización, aunque dice que es política y no cívica, que fue significativa frente a los paros en otros departamentos, pero que también tiene ribetes racistas.

El paro
Los cruceños no esperaron a que amanezca para detener la ciudad. A la medianoche centenares de jóvenes tomaron las rotondas y las bloquearon. Solo podían circular caravanas de camiones que llevaban a más jóvenes para reforzar bloqueos. Para las 3:00, ya había algunos borrachos y otros que detonaban cohetes, molestando a vecinos. Por la mañana, hubo relevo de bloqueadores y el ambiente se volvió más amigable. Eso sí, casi nadie lograba pasar los punto...