Guido Loayza : ‘Trabajé mucho por el fútbol y también recibí del fútbol mucho’

en La Razón el 27-01-20 01:15

Guido Loayza le dice adiós al fútbol. Dirigente por casi 40 años, está a punto de “colgar” los cachos. Es considerado uno de los mejores dirigentes en la historia del fútbol boliviano, en especial por su mejor época, la de los años 90, cuando entre 1992 y 1994 fue presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) y bajo su mando la selección nacional se clasificó por única vez a un Mundial por mérito propio, el de Estados Unidos 1994, un éxito irrepetible hasta hoy en el que descansa su mayor logro y su máximo orgullo.

Se retira a sus cuarteles de forma definitiva un bolivarista de cepa. Su corazón celeste lo llevó a incorporarse al club de sus amores como dirigente en 1982. Desde entonces, como parte de una camada formada por el inolvidable Mario Mercado Vaca Guzmán —de quien fue amigo y estrecho colaborador— fue haciendo una carrera que, tras varios saltos, lo llevó a ser presidente del club en los últimos 10 años.

Loayza está carreteando los últimos días como dirigente. A fin de mes, la Academia tendrá elecciones de directorio, ya sin él, porque no será más candidato, y luego de ello le tocará entregar el bastón de mando a su sucesor y ponerle fin sin vuelta a esta más de media vida que le ha dedicado al fútbol.

Quizás no se va como él hubiera querido: si lo mejor que vivió fue con la selección y con Bolívar también tuvo sus logros deportivos, con títulos y más títulos, este decenio final le ha dejado un sabor amargo, porque de haber salvado al club de una cuasi de-saparición cuando le tocó regresar, no ha podido ir más allá, así que deja un punto débil, el no haber fortalecido la infraestructura ni haber hecho realidad el sueño de todos los celestes y en particular el suyo, un estadio nuevo que está lejano…

— A los dirigentes también les llega la hora de decir adiós al fútbol. ¿Cómo vive este momento, Guido?

— Sí y en mi caso creo que es un retiro tardío. Debí haberme retirado antes, en realidad sucedió eso en 1995 para dedicarme exclusivamente a mi profesión. No pensaba en volver al fútbol, trabajaba en una empresa en Argentina, pero volví coincidiendo con la época en que la situación en la que se encontraba Bolívar era crítica en lo institucional, económico y deportivo, así que me pidieron que me hiciera cargo y que ayudara a arreglar el problema.

—¿Qué hizo entonces?

—Después de la primera reunión con Mauro Cuéllar (el expresidente, en cuya gestión el club vivió una fuerte crisis) vi que no había una solución, así que les dije (a los dirigentes que se lo pidieron) que no podía hacer nada excepto ir a visitar a un amigo y tratar de convencerle para que ayude en el salvataje del Bolívar y que se avenga a este proyecto. Me costó, pero finalmente Marcelo Claure aceptó, aunque me puso dos condiciones: la primera fue que en dos meses teníamos que tomar el mando del club y retirar al presidente Cuéllar; y, la segunda, que yo me hiciera cargo. Era complicado, pero lo hicimos con asambleas y movilizaciones, fue una campaña proselitista fantástica y logramos ganar con el gran aporte del ingeniero Javier Zuleta y de Mario Lara, quienes cumplían con los requisitos para ser candidatos y fueron los hombres de la transición.

—¿Usted no cumplía los requisitos para ser presidente?

— Estaba volviendo de Argentina, no tenía nada. Luego ellos se juntaron al proyecto, ganamos las elecciones y ya pudimos traer a Claure. Así empecé y volví al fútbol hasta hoy. Debí haberme ido mucho antes, pero no me arrepiento, pues he trabajado mucho para el fútbol, como también recibí del fútbol mucho. He tenido la suerte de que las alegrías fueron mayores que las penas que son lógicas en cualquier actividad.

—¿En 2009 pensaba en un ciclo de 10 años?

—No. Pensaba estar por un corto tiempo, máximo una gestión y después dejar, pero se fueron dando las cosas y a veces la gente hace difícil que uno lo deje, hasta se acostumbra. Y ahora ocurrirá que voy a dejar el club y Bolívar tendrá que acostumbrarse a vivir sin los Loayza, porque casualmente y por razones de trabajo mi hijo Álvaro también se retira. Siempre estaremos ligados al club, pero el Bolívar tendrá que buscar un nuevo camino.

— ¿Cuál fue su mayor logro?

— Creo que el gran logro fue seguir con el legado de Mario Mercado, él no solo conseguía campeonatos o hacía infraestructura, él construía y así formó una pléyade de dirigentes, como que me siento un discípulo de él. Creo que el mejor homenaje que pude hacerle es haber tomado sus enseñanzas y haberlas transmitido en Bolívar, pues son cosas de las que él se sentiría muy orgulloso.

— ¿Considera que le va a dejar la vara muy alta a toda la dirigencia del fútbol boliviano?

— Pienso que he sido un bendecido con la suerte. El fútbol es el juego con más azar, donde nosotros hemos podido hacer las cosas bien, con dedicación de mucho tiempo y esfuerzo, pensando mucho en los detalles y consolidando equipos de trabajo. Buscamos jóvenes dirigentes y dirigentes consolidados que se dedicaron desinteresadamente y sin recibir ningún sueldo. Esta no es una labor de un francotirador, de uno solo, es labor de equipo y en esa medida las cosas han funcionado. Ese equipo de dirigentes ha sabido elegir técnicos, traer jugadores, elegir a sus colaboradores en las distintas áreas; entonces, la gran responsabilidad de éxitos y fracasos pasan por el dirigente.

Mercado trataba siempre de conseguir a los mejores en su empresa y en el club, así que el trabajo pesado lo hacían los dirigentes. En mi caso, siempre tuve buenos equipos, con gente que pasó como anónima y que sabía mucho de fútbol, pero que también aprendió mucho más de fútbol en el camino. De esa manera, nosotros somos sucesores de una tradición, de una mística, de una escuela que quiero que se mantenga, que ser dirigente de Bolívar tenga características especiales. En la época de Mario se decía que lo mejor del club era su dirigencia, me gustaría que así sea siempre, que no cualquiera entre a manejar el club, porque para ser dirigente hay que ser muy bolivarista, enfermo de Bolívar, saber y querer al fútbol, conocer sus capacidades profesionales y los valores de una institución deportiva.

—¿Qué le dice ‘Claure, presidente’?

—Confío mucho, me siento feliz de haberlo invitado para que venga al fútbol boliviano, ahora todos lo conocen en el país. Es una cosa linda que se haga cargo del plantel más grande y laureado de Bolivia y deje su impronta. Ojalá que la gente quede feliz con Claure porque hizo el estadio, obtuvo el título 30 que Loayza no pudo, o sea que los bolivaristas lleguemos al centenario con 35 campeonatos y con estadio. Ojalá que se quede los diez años que le quedan con BAISA SRL. Después de eso me aterra pensar porque el fútbol tiene cosas y al club hay que cuidarlo mucho. En nueve años (de la gestión de Cuéllar) se quedó en nada el patrimonio de Mario Mercado.

—Pero usted estuvo 10 años y más allá de salvar al club, como dice, éste no avanzó en infraestructura, incluso retrocedió. ¿No le parece que eso queda pendiente?

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