Cruyff, el quinto elemento

en La Razón el 21-10-19 10:40

Si me juzgaran solamente como futbolista, eso no cubriría más que quince o veinte años de mi vida y eso me parece demasiado limitado. Mi talento futbolístico me lo dio Dios. Yo no tuve que hacer nada para conseguirlo. Eso significó que jugué un poco e hice exactamente lo que deseaba. Mientras otros decían: me voy a trabajar, yo me iba a jugar al fútbol. Esa suerte tuve. Por eso, las demás cosas que hice en la vida tienen más peso para mí”. La definición, descarnada como todas sus confesiones, forma parte de 14. La autobiografía, el libro póstumo de Johan Cruyff, quien comparte el podio de los dos holandeses más célebres de la historia junto a Vincent Van Gogh.

14. La autobiografía, (14 por el número que llevó siempre en su camiseta) deliciosa obra escrita en primera persona por quien fuera el símbolo del Fútbol Total, es una lujosa edición de Editorial Planeta que se disfruta de un tirón. Se refleja a sí mismo Hendrik Johannes Cruijff, directo, a veces autoritario, peleón, un poco arrogante. No evita comentar sus diferencias con Rinus Michels, con Frank Rijkaard (aunque no deja de ponderarlos), y especialmente con ciertos entrenadores que tuvo y que consideraba incompetentes. Pero sobre todo refleja a cada momento su aversión hacia los dirigentes de fútbol por considerarlos, en líneas generales, ineptos.

Cor Coster era un comerciante de diamantes de gran reputación, sin embargo, la joya más valiosa resultó ser su hija Danny, quien se casó con el joven Cruyff. A partir de ahí, Coster fue consejero y representante del crack. Con 21 años, cuando ya comenzaba a convertirse en estrella, debía renovar su contrato y fue a la reunión con Coster, presentándolo a la directiva del Ajax como su agente. “Hablad con él, ha venido a ayudarme”, les dijo Johan. Se escandalizaron. “En aquella época (1968), que un jugador tuviera algún tipo de representación era algo nunca visto. La junta se quedó asombrada e insistía que él no tenía por qué estar ahí. Yo respondí: pero vosotros son seis, ¿por qué no puedo tener yo alguien de mi lado?”.

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