Los vaivenes del TSE: el accidentado camino hacia las elecciones de octubre

en El Deber el 19-07-19 04:09

La renuncia de Katia Uriona fue como abrir la caja de pandora. Era el 22 de octubre de 2018 y faltaba cerca un año para las elecciones, por lo que la dimisión de la entonces presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE) cayó como una bomba.

Uriona, en su carta de renuncia, advertía que la situación al interior del cuerpo colegiado que administra los procesos electorales en el país era insostenible. Hablaba de un “estancamiento” que hacía imposible que se tomen decisiones “referidas a temas fundamentales para el resguardo de la institucionalidad”. Era una crítica a sus propios colegas.

En ese momento eran seis los vocales del TSE y se especulaba que tras la salida de José Luis Exeni, que renunció antes que Uriona, el voto estaba dividido entre los “institucionalistas” y los afines al gobierno. Algo que nunca se comprobó.


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La dimisión de Exeni también fue polémica, se fue el 1 de octubre de 2018 poco después de la aprobación del reglamento para las elecciones primarias, cuando se empezó a evidenciar la división al interior del TSE.

Una decisión con dos disidencias

En octubre de 2018, el TSE estaba cerca de tomar una decisión fundamental, y Uriona prefirió no estar presente. La Ley de Partidos Políticos obligaba a la realización de elecciones primarias, por lo que la discusión sobre la habilitación de candidatos se adelantó más de seis meses, la Sala Plena debía dar su palabra sobre si aceptaba el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que en noviembre de 2017 había decidido que Evo Morales se postule sin objeciones a una nueva reelección.

En reemplazo de Uriona, el 30 de octubre de 2018, fue elegida María Eugenia Choque. 35 días después, el 4 de diciembre, sería ella la que leería la resolución del Tribunal Supremo Electoral en el que se habilitaba la candidatura de Evo Morales y Álvaro García Linera, como candidatos del Movimiento Al Socialismo (MAS), aceptando como argumento legal la resolución del TCP y en contra de los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2016, en el que el 51,3% de los votos rechazaron una reforma constitucional referida a la reelección presidencial.

Lo que se supo unas horas después fue que hubo dos disidencias al tomar la decisión de la habilitación de Evo: Antonio Costas y Dunia Sandoval se opusieron, mientras que Idelfonso Mamani, María Eugenia Choque, Lucy Cruz y Lidia Iriarte (que había asumido la titularidad a inicios de noviembre) sí votaron a favor.


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Sandoval tampoco soportó mucho, ya públicamente conocida como una de las vocales disidentes del TSE, prefirió retirarse.  “Desarrollé mis actividades laborales en absoluto apeg...