Los sobrevivientes de Las Américas ven que el juicio no tendrá un final

en El Deber el 15-04-19 06:41

“Las horas previas fueron normales, cena liviana, decirle buenas noches a Eduardo (Rózsa) y entrar a mi habitación donde chateé con mi esposa unas cuantas horas hasta irme a dormir. El tiempo del operativo y después de este, fue de golpe en golpe, nadie decía por qué sucedía lo que hacían, no se identificaron, golpes e interrogatorio, con los ojos vendados, viajes en vehículos, cambios de vehículos, voces y más preguntas... lo que sí, a la mañana siguiente en El Alto, cuando me sacaron la venda de los ojos asocié una de las voces del interrogatorio con (Carlos) Núñez del Prado (ya fallecido) y a otros posteriormente”, recordó así Mario Tadic, desde Croacia, la noche previa al asalto del hotel Las Américas (madrugada del 16 de abril de 2009).

Tadic junto a Elöd Tóásó, el otro sobreviviente del operativo en el hotel Las Américas, conversaron con EL DEBER a un día de cumplirse 10 años del operativo contra la presunta célula terrorista, donde murieron Eduardo Rózsa, Árpád Magyarosi y Michael Dwyer, acción que además provocó la salida hacia otros países de líderes cívicos y políticos cruceños que fueron asociados con la presunta organización criminal, cuyo juicio cumplirá siete años en octubre de 2019, sin que aún se dicte una sentencia.

Tanto Tadic como Tóásó, que en febrero de 2015 aceptaron ser culpables del delito de alzamiento armado en contra del Estado, ahora desde el exterior reiteran que la decisión de autoinculparse fue la única opción que encontraron para dejar su encierro en el penal de San Pedro, en La Paz, ya que no ven que el proceso judicial tenga un final cercano.


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“La única manera de terminar con la farsa judicial era declararse culpable, aun sin serlo. De otra manera seguiríamos en un juicio que no tiene para cuándo terminar y mi familia seguiría sufriendo las consecuencias físicas, sicológicas y económicas”, rememoró Tadic, mientras Tóásó complementó que las opiniones que entregaba las Naciones Unidas sobre su detención no eran escuchadas en el proceso, por lo que no les quedó otra opción que “aceptar lo que se les ofreció desde el comienzo, aun en los primeros meses de la ‘investigación’, que era someternos a un proceso abreviado”.

Finalmente, ambos, señalan que, si bien los años de prisión fueron una tortura y un permanente dolor para sus familias, recordaron que en esos momentos duros consiguieron ‘tejer’ lazos de fuerte amistad...