Borja: El inigualable y eterno campeón con Bolívar desde hace cuatro décadas

en La Razón el 27-03-19 04:29

Ningún jugador ganó más títulos que Carlos Borja en el fútbol profesional de Bolivia desde 1977. La leyenda viva de Bolívar obtuvo 11 cetros anuales, dio vueltas olímpicas desde 1979 hasta cuando se despidió de las canchas en 1997; sin embargo, pasaron 22 años desde su adiós al fútbol y el récord sigue, Pichicho es el más campeón.

Se cansó de dar vueltas olímpicas con una sola camiseta y no pudieron alcanzarlo —según los datos del estadígrafo Víctor Quispe— jugadores como Iván Castillo, Vladimir Soria y Marco Sandy, quienes ganaron a nueve.

Es posible que Daniel Vaca lo iguale, quien tiene también nueve coronas, pero debe ganar dos más antes de dejar el fútbol activo; caso contrario, tendremos a Borja supercampeón para rato en el fútbol de primera en el país.

Borja fue campeón nacional con Bolívar en 1978, 1982, 1983, 1985, 1987, 1988, 1991, 1992, 1994, 1996 y 1997.

— ¿Recuerda todavía cómo y cuándo llegó a Bolívar?

— De pura casualidad. Yo entrenaba en Litoral de Cochabamba, en 1977 los de Wilstermann me invitaron a jugar y cuando iba a hacerlo, aparecieron dirigentes de Bolívar indicando que compraron mi pase porque tenían buenos antecedentes de mi juego.

— ¿Es cierto que antes vino a The Strongest?

— Sí, fueron meses antes ese mismo 1977. Ovidio Messa, que era superfamoso, iba por mi barrio en Cochabamba, me vio jugar y me decía que yo tranquilamente podía jugar en La Paz. Yo no tenía idea de la magnitud de The Strongest y Bolívar, yo jugaba porque me gustaba. Mis papás decían que mi futuro era estudiar. Entonces vine a La Paz, el técnico era Freddy Valda y cuando me vio, dijo que era muy chango para el Tigre, ni siquiera entrené. Yo era adolescente, muy flaquito, changuito y creo que eso se fijó y por eso ni siquiera me cambié.

— ¿En Bolívar llegó y debutó de inmediato?

— Así fue, viajé un domingo de madrugada, llegué a mediodía a La Paz y por la tarde ya estaba jugando como titular un partido oficial con la camiseta celeste de Bolívar. Soy también como jugador un fundador de la Liga.

— ¿Qué pensó en su primer partido con la Academia?

— Nada, tranquilo. Yo jugaba sin presión, porque me gustaba, no pretendía ser futbolista, no pensaba en ser profesional. Gracias a mis padres vivía cómodo, con la idea de estudiar una profesión, pero mi pasión era el fútbol y como creo que había talento, me iba bien y no tenía presión.

— Pero de su debut, ¿qué detalle recuerda?

— Fue muy bueno, de entrada le caí bien a la hinchada, me apoyó, me aplaudió y además desde entonces nunca más dejé de ser titular en el Bolívar, hasta que me retiré del club. Fueron 21 años de ser titular.

— Dejó el fútbol hace 22 años, pero sigue como el futbolista más campeón...

— Un orgullo personal, pero no fui yo solo, sino tuve el honor de compartir con excelentes jugadores y además estar en un gran club. Gracias a ellos fui muchas veces campeón, no fue personal, sino me rodearon grandes futbolistas. Les mando un agradecimiento a todos porque juntos fuimos campeones, unos más que otros, pero estando en un club exitoso. Además, el honor de tener a un presidente como Mario Mercado, otro exitoso total.

— ¿Mercado hizo la diferencia desde la conducción?

— Fue quien armó los equipos e hizo que Bolívar monopolizara los títulos en los 80 y 90. En esas dos décadas ganamos el 65 a 70 por ciento de los títulos que se jugaron desde el 77 y el resto se repartieron los demás clubes, era una abrumadora supremacía.

— Soria, Borja, López, Urruti, Salinas e Hirano, ¿fue el mejor Bolívar de todos los tiempos?

— Difícil decir el mejor. Ese equipo que mencionas creo que el bolivarismo lo sabía de memoria, pero hubo muchos equipos buenos. Con buenos técnicos como Ramiro Blacut, Jorge Habegger, Omar Pastoriza, Vitaly Schevchenko, Reinaldo Merlo, Moisés Barack y los mejores 10 del país, desde Aragonés, Chichi Romero hasta el mismo Ramiro Castillo.

— Sin embargo, ¿qué equipo campeón lo marcó?

— Cada uno tiene lo suyo, pero ese de Carlitos López, Hirano, Soria era una máquina, todos hacíamos goles, yo siendo volante mixto, una posición muy rezagada, marqué como 132 goles.

— ¿Qué tenía ese Bolívar de los años 80 y 90?

— Mucha jerarquía, porque hubo años en que todos los titulares de Bolívar eran de selecciones nacionales. Estaba Javier Zeoli, de Uruguay; Jorge Battaglia, de Paraguay, Acasuzo, Jorge Olaechea y Jorge Hirano, de Perú, estaba el paraguayo Miguel Sanabria y a esos se suman los 8 o 7 nacionales que estaban en la selección boliviana, era un equipo bastante poderoso. Jerarquía, eso tenía ese Bolívar.

— Con lo vivido, ¿qué significa Bolívar para usted?

— Es el club que me cobijó muchos años, me dio un estilo de vida, me permitió desarrollarme como jugador y persona. Es la institución donde la afición siempre me trató muy bien. Bolívar es una de las partes más importantes de toda mi vida.

— ¿Será que de ahí surgió el gran capitán?

— Me tocó llevar el cintillo de capitán casi toda mi estadía en Bolívar, fueron 17 años, desde que se fue Carlos Aragonés hasta mi despedida del fútbol. La capitanía creo que resumía el buen comportamiento que tuve con el club, los compañeros e hinchas.

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