Arrebatándole vidas a las drogas

en El Diario el 10-03-19 01:12

Converso con él en una de las pequeñas “casitas” como llaman los habitantes de Pucarani al grupo de habitaciones con techo cupular de pequeñas ventanas que conforman el centro Vida. Las viviendas incluyen una pequeña sala y un dormitorio divididos sin puerta; son muy acogedoras y bastante abrigadas para soportar el frío del altiplano paceño. Además el centro tiene cocina, comedor, sala, baños, jardines y algunas “carpas” o invernaderos en los que producen verduras para consumo y para la venta.

Pucarani es una pequeña población de cerca de 30.000 habitantes ubicada aproximadamente a 30 kilómetros al oeste de la ciudad de La Paz en la provincia Los Andes cuyos pobladores viven de la producción agrícola de papa y haba, entre otros, además de la lechería.

Sus pobladores cuentan que algunas veces quienes viven en las “casitas” salen a vender sus verduras y gelatinas, aunque en otras ocasiones se los encuentra tomando en alguna cantina o tienda hasta quedar muy borrachos, por lo que son expulsados.

Este centro es una entidad privada sin fines de lucro que se ha propuesto arrebatarle algunas vidas al consumo de drogas en Bolivia, habiendo recibido hasta la fecha cerca de 3.000 personas desde su creación en 1991, de las que logró rehabilitar cerca del 20% (600) en su mayoría (90%) varones de entre 20 y 35 años, gracias al apoyo de sus familias, entidades de beneficencia y algunos aportes gubernamentales.

El consumo de sustancias controladas es un problema que afecta al 5,6% de la población del planeta según el Informe Mundial sobre las Drogas 2018 de la ONUDD (Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito) y Bolivia no está exenta del problema.

El III Estudio Epidemiológico Andino sobre consumo de drogas en la Población Universitaria, Informe Regional 2016, muestra que Bolivia está por debajo de países como Colombia, Ecuador y Perú en consumo de sustancias como alcohol (56,6%) y marihuana (4,98%). Sin embargo entre las drogas ilícitas de mayor consumo, luego de la marihuana preocupa el LSD (0,79%), la cocaína (0,41%), drogas de síntesis, inhalables y tranquilizantes.

Según el Director del Centro Vida, Lloyd Jacobs Elío, la psicóloga Ammy Medina y cinco residentes de entre 20 y 34 años a quienes pude entrevistar, para lograr la rehabilitación y dejar el mundo de las drogas se debe identificar que el problema real no es la droga en sí, sino aquellas razones que los llevaron a consumirlas.

Ted está internado por segunda vez. La primera logró cumplir seis meses. Desde los 15 años consume marihuana y alucinógenos, por lo que nos habla del microtráfico de estos estupefacientes en colegios y universidades. 

—Es fácil y barato conseguir  marihuana y algunos (traficantes) la regalan o invitan para enganchar a los jóvenes, pero los alucinógenos los traen de Perú o Chile y son más caros. La marihuana la consiguen desde Bs 20 y los alucinógenos desde Bs 200 la dosis de LSD, hongos u otras de ese tipo. Si bien algunas personas pueden controlar su consumo y mantienen sus estudios, trabajo o familias, otros no podemos manejarlo de esa forma por lo que es muy riesgoso entrar en este mundo.

Consultado sobre los efectos de estas drogas afirma que en su caso, por no tener dinero llegó a delinquir robando hasta a su propia familia, a vender sus cosas y a sumirse en el mundo de la calle con gente que vive allí.

Cuando conversa conmigo está recién bañado y me llaman la atención que lleva algunas prendas de vestir de marcas conocidas y muy caras en sus zapatillas, pantalón y chamarra, todos a la moda, por lo que puedo advertir que proviene de una familia con recursos.

—Qué deberían hacer las instituciones públicas para frenar este problema— le pregunto.

—Deberían realizar campañas de  prevención con información para los jóvenes por medios de comunicación para que sepan que la droga los va a sumergir en un mundo muy feo solo por un placer momentáneo y las necesidades de consumo los llevarán a hacer cosas que jamás pensaban. También deberían controlar mejor la venta de drogas en las universidades, porque en las tres en las que estuve en La Paz existe bastante.

Cuando le consulto sobre la actitud de sus padres, se pone triste, agacha la cabeza y dice que en su caso nunca estaban en su casa y solamente le pedían que llegue antes de las 10.00 de la noche pero no verificaban lo que hacía y trataban de justificar su ausencia o falta de afecto con cosas materiales.

En ciudades como La Paz se puede encontrar drogas en algunas plazas, parques y hasta en el Penal de San Pedro, como revelaron algun...