Wilster vuelve a perder y piden salida de Portugal

en Los Tiempos el 25-02-19 12:35

“Fuera Portugal”, “Fuera Portugal” fue el grito que se escuchó en el estadio Félix Capriles, tras la caída de Wilstermann ante Guabirá por 0-2, como una muestra de su molestia, ya que para la afición el responsable de la irregularidad del conjunto rojo es el técnico Miguel Ángel Portugal, por los constantes cambios en el once titular.

Tal vez la derrota no hubiera dolido tanto en los seguidores del cuadro aviador si es que el rival no fuera uno de los coleros del torneo Apertura, que hasta ayer no había logrado ganar ni sola vez y llegó a Cochabamba con un equipo mixto, porque guardó a sus mejores jugadores para el partido de vuelta de la Copa Sudamericana ante Macará, en la que aún sueña con continuar en carrera.

La hinchada roja ayer mostró dos caras diferentes, una en la que alentó hasta el último minuto, brindando su apoyo a los jugadores aún creyendo que se podía revertir el marcador en contra e incluso los despidieron con aplausos.

Pero cuando fue la hora de salir del estratega español sólo se escucharon críticas. La Policía incluso tuvo que hacer un cerco para proteger al técnico, porque empezaron a llover todo tipo de objetos.

Ante esta molestia de la hinchada, el técnico sólo atinó a darles la razón. “Ellos tienen razón, porque yo también estaría mal humorado en la grada y si les aplaudo es simplemente por eso, no por otra cosa, porque ellos tienen razón, porque sé que hemos jugado un mal partido sobre todo en el primer tiempo, no me voy a enojar con ellos nunca”.

Portugal volvió a pedir paciencia y dijo que hará lo mejor posible para que el equipo encuentre una regularidad que le permita ir para arriba.

Pero mientras la mayor parte de las críticas se dirigían al técnico Portugal, uno de los referentes del equipo salió a dar la cara y aseguró que los culpables de la derrota es todo el plantel.

“No hay que echar la culpa al técnico, somos los jugadores los que tenemos la culpa, porque somos los que entramos a la cancha. Acá somos todos culpables, no import...