La cuenca Taquiña necesita Bs 200 millones para ser reconstruida

en Los Tiempos el 03-02-19 02:16

El reloj marcaba la 18:00 del 6 de febrero de 2018 cuando de pronto una gran masa de lodo, troncos y rocas comenzó a descender por el río Taquiña. Fue cuestión de minutos hasta que el panorama se convirtiera en desolador. La gente gritaba por sus familiares que no habían logrado salir de las casas. Mientras, la noche caía y la falta de luz imposibilitaba la búsqueda.

“¡Está bajando!”, era el grito constante de muchas personas que comenzaban a correr cuando escuchaban el estruendo del aluvión.

A un año de la tragedia, hoy se narra una crónica que permanece en el recuerdo y los corazones de los habitantes de Tiquipaya y Cochabamba. Boletín de noticias Recibe todos los días los principales titulares de lostiempos.com, directamente por correo. Suscríbase ahora ¡Suscribase! Nombres: * Apellidos: * Teléfono/Celular: * Correo electrónico *

Se tardó varios días en recuperar los cinco cuerpos: Gamaliel Rojas (12), Héctor Torrico (77), Teodoro Acuña (78), Paulina Montaño (42) y Janeth Nina (37). En tanto, la población cochabambina no dudó en mostrar su lado solidario para ayudar a las 130 familias damnificadas.

A un año del desastre, hay varias cosas que se hicieron y otras que no, además de numerosos conflictos sociales que se atravesaron para tratar de devolver la normalidad este municipio.

La noche de la mazamorra se llegó a tener hasta cinco y seis metros de lodo, por lo que sólo se veía la última planta  de algunas viviendas de tres pisos. Pese a los intentos de limpieza, aún hay rocas de tres metros que ninguna maquinaria puede mover. Se volvió a tener paso por varias calles, pero aún hay mucho por reconstruir.

 

No se hizo

Se pueden identificar tres puntos de descenso de la mazamorra. El primero es el punto de origen de la mazamorra. Se trata de la zona de Linku Pata, sobre la cota 2.750.

En el sector no se realizó ningún trabajo de limpieza. Algunas rocas se movieron, pero es porque continuaron existiendo deslizamientos que mantienen en alerta a los comunarios.

Debido a que se trata de terreno del Parque Nacional Tunari, se necesita un permiso especial para ingresar a limpiar.

El segundo punto va desde la cota hasta la avenida Ecológica. Se hizo la limpieza de varias calles y casas, pero el Concejo no logró cambiar la franja de seguridad, pese a que existen estudios que recomiendan la ampliación. Los mismos vecinos se rehúsan a este cambio.

El tercer punto va desde la avenida Ecológica al sur. La afectación no fue tan profunda, pero se trata de un sector donde se generan taponamientos de palizada que desciende de los restos de la mazamorra y sufren varias inundaciones.

 

Historias

Policarpio Rojas aún recuerda lo que sucedió como si fuera ayer. La mazamorra destruyó su vivienda, pero es que en esa casa falleció Gamaliel Rojas (12). En ella vivían, en anticrético, él y su madre; pero el niño no logró escapar de la mazamorra por salvar a su mascota. Hoy, un refugio de animales lleva su nombre.

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