Economía, la desaceleración deja seis señales muy preocupantes

en El Día el 05-08-18 09:37

Un alto déficit fiscal, escaso ajuste en el gasto público, mayor endeudamiento, bajo dinamismo de la inversión pública, una declinante producción hidrocarburífera y sequía en la inversión privada, son en conjunto las mayores señales de preocupación de la situación macroeconómica en este primer semestre de balance,  según los expertos del área. 

Pese a la leve recuperación de los ingresos por exportaciones como efecto de la mejora en los precios internacionales de las materias primas, entre ellas del petróleo que de una previsión de 45,5 dólares el barril en el PGE (Presupuesto General del Estado) 2018 alcanzó a $us 70, la economía de Bolivia sigue desacelerada, señalan los analistas. 

La fundación Milenio, en su reciente balance "crecimiento, riesgos y desafíos", señala que la economía boliviana, si bien ha presentado en los últimos meses de 2017 y en los primeros de 2018, mejoras en algunos indicadores, sobre todo por el impulso de la recuperación de los precios externos, "estos no han sido suficientes para revertir su crecimiento menguante", señala.

En  tanto, Germán Molina, economista y docente de la Universidad Católica de La Paz, señala que la desaceleración económica, comenzó el 2014 y continuo el 2017 con un 4,2% de crecimiento respecto al 2016. 

"Aún el crecimiento económico es aceptable, pero vulnerable su sostenibilidad por su elevada dependencia de la exportación del gas a dos mercados con contratos y con fechas de vencimiento en los próximos años, con la Argentina el año 2017 y con Brasil el año 2019", sintetizó.

En contrapartida, a una mitad de gestión, el Gobierno califica como positivo el comportamiento de la economía con relación al mismo periodo del 2017, lo cual para los analistas, es gracias a la recuperación de los precios del petróleo, pero de ninguna manera a una política gubernamental enfocada hacia la recuperación económica.

Una mirada retrospectiva. Milenio describe qué pasó en los últimos 12 años de gobierno de Evo Morales. En dicho periodo, en casi una década primó los buenos precios del petróleo y las materias primas, lo que generó el auge de la bonanza económica. La economía boliviana incrementó sus tasas de crecimiento hasta un máximo de 6.8% del PIB (Producto Interno Bruto), en 2013. 

Desde entonces mantiene una trayectoria de desaceleración, con la caída del ritmo de crecimiento al 4.2% en 2017, que se explica sobre todo por la menor cotización del petróleo.  "Como es sabido, nuestra economía tiene una alta dependencia de la producción y exportación de gas natural, cuyo precio de exportación está asociado a la cotización internacional de crudo",  refiere. 

Sin embargo, destaca Molina, la política económica del Gobierno, pese a la desaceleración y caída de ingresos de los últimos tres años, no ha cambiado, en sus medidas de previsión y ajustes. 

"Del 2006 al 2017 continúa apostando a la expansión del gasto público financiado con desahorro público, crédito del Banco Central de Bolivia y endeudamiento externo", señala el economista.

El gasto destinado a la inversión pública, según la interpretación de Molina, tiene la finalidad de obtener ingresos adicionales cuando comiencen a entrar en operación con la venta de urea, electricidad, litio, turismo, entre otros. "Al primer s...