Al ritmo del COVID-19, la minería ataca pueblos íntegros e indígenas

en El Día el 08-06-20 01:16

El 1ro de junio, la Minera San Cristóbal, reportó que por dos casos COVID-19 en sus trabajadores, toda una unidad de la industria entraba en cuarentena. Esa información dejó en explícito que las operaciones están imparables. Y ese mismo día, siete Organizaciones No Gubernamentales del mundo, dieron a conocer que en 18 países entre ellas siete de América Latina, donde está vigente la cuarentena sanitaria, las operaciones mineras ya habían registrado al menos 3.000 personas contagiadas con coronavirus, pero con el agravante de poner en riesgo pueblos íntegros, entre comunidades campesinas y naciones indígenas.

El informe denuncia que, desde marzo, cuando en países como Brasil, Ecuador, México, Honduras, Panamá, Colombia, Chile, entre otros países del mundo, donde se declaró la cuarentena sanitaria, paradójicamente la industria minera ha sido declarada “esencial”, permitiéndoles seguir operando en medio de las medidas de paralización, con resultados devastadores.

“En 61 centros mineros o minas de 18 países del mundo, han surgido brotes de coronavirus. En este momento el país afectado, considerado como uno de los brotes más emblemáticos, es Perú. Esta semana ha superado 800 casos positivos con COVID-19. Una de esas minas es Antamina”, sostiene en contacto con El Día, Kirsten Francescone, coordinadora del programa para América Latina, MiningWatch Canadá.

Bolivia, no figura en el reporte porque supuestamente la cuarentena ha logrado paralizar dicha actividad o por lo menos no ha reportado casos graves. Francescone, sin embargo, menciona que, por sus características complejas, el extractivismo minero del país es de alta preocupación, como sucede ya con la Minera San Cristóbal. “No está subrayado en el reporte como tal, pero sí tenemos a Bolivia en nuestra base de datos”, argumenta.

Sitios de contagio inminente. El informe revela que la industria minera global se beneficia de la pandemia, tanto así que pone en grave riesgo no solo a los trabajadores, sino a las comunidades donde mueve sus operaciones. Mientras estas comunidades atinan poner alguna observación o resistencia, son objetos de represión y desregulación, conculcando sus derechos fundamentales. 

“Como resultado del comportamiento de la industria en medio de la pandemia, los autores hacen notar que, mundialmente, los sitios mineros se han vuelto puntos importantes para el contagio”, refiere el informe.

El hecho que la gran industria minera global considera que las operaciones continúen a pesar de los riesgos sustanciales, hace que esta se convierta en vectores clave de la propagación del virus. En muchos casos las comunidades indígenas y rurales ya se enfrentan a un grave riesgo por el virus, especialmente las comunidades cuya salud se ha visto afectada por la contaminación generada por el extractivismo minero. Todas ellas están luchando por protegerse de los posibles brotes de la enfermedad.

Como consecuencia de esta situación, los brotes masivos se registran en las minas de Cobre Panamá (Panamá), Olimpiada (Rusia), Lac des Iles (Canadá) y Antamina (Perú). Esos contagios no fueron reconocidos mientras cientos de trabajadores dieron positivo. 

Según los analistas, la falta de pruebas en muchos lugares y la falta de vigilancia, podría significar que el número de contagiados sea mucho mayor. Las y los defensores del...