Manfred Reyes Villa: “Hay que hacer películas y libros de estos 21 días de lucha”

en Los Tiempos el 02-02-20 04:22

Su semblante cambió muy poco, pese a los 10 años de “exilio”. Su característico bigote se mantiene intacto y sonríe cuando habla de su imagen. Sin embargo, los ojos del exalcalde y exprefecto Manfred Reyes Villa se nublan con el recuerdo de su aterrizaje en Cochabamba y el multitudinario recibimiento.

La exautoridad recibió a Los Tiempos en la casa de su concuñado y contó lo que vivió desde que abandonó el país, sus intenciones políticas, su mirada sobre la ciudad y lo que hará de aquí en adelante.

 

—¿Cómo fue la decisión de irse de Bolivia?

—Fue una decisión difícil y yo no me la creía. Lo que menos pensaba era irme del país, y menos de esa forma. (…) Recuerdo cuando me llama un amigo y me dice “hay órdenes críticas”, y luego me llama mi amigo Cayetano Llobet. (…) Evo Morales ordenó, y hay videos: “Yo voy a tomar a Manfred preso”; entonces uno de sus ministros le dijo: “Lo vas a hacer crecer a Manfred”. Y Evo respondió: “No, si en tres meses crece, lo enfrían”. Es información que he tenido de gente estaba en esa reunión.

Yo no tenía procesos, pero en cuanto anuncio mi candidatura surgen las denuncias y un amigo me dice que aquí no hay justicia y me vaya, porque estaban mezclando justicia con política. Y como no podían conmigo, se fueron contra mis hijos y ahí tuve que salir.

 

—¿Con quiénes se fue?

—Con mi esposa y mis dos hijos.

 

—¿Usted pensó que se iría por 10 años?

—No, jamás. Cuando llegamos a Washington nos recibieron los cochabambinos residentes con mucho cariño. Tomé un departamento por seis meses, pensé que en seis meses la gente se daría cuenta y todo terminaría. Seis meses, un año, dos años y así hasta llegar a los 10 años.

 

—¿Qué hizo para ganarse la vida en Estados Unidos?

—El director del Leadership Institute es boliviano y me dijo que vaya con él. Yo dictaba estrategias de campaña, si bien pagaban bien, pero no era constante, sólo cuando había un curso. Por eso, entre bolivianos comprábamos casas, las reconstruíamos y las vendíamos.

 

—¿Qué pasó con sus bienes?

—Mi casa se ha quedado ahí cerrada y deteriorándose. No podía venderla, porque hicieron anotación de bienes. Hicieron todas las maldades que hace el MAS.

 

—¿Qué fue lo que más extrañó de Bolivia?

—Todo. Cuando era autoridad y había viajes, yo trataba de no ir. Sólo cuando sí o sí tenía que ir y trataba que no sea más de una semana. No me gustaba estar afuera y ahora que me tocó estar en el exterior fue muy duro. Y no sólo para mí, sino para toda mi familia. Mis hijos prácticamente han crecido allá y ya se quedaron. La mayor que fue conmigo tenía 14 años y el menor, ocho. Han estudiado allá y trabajan allá y no han podido venir conmigo.

Extrañé todo, la forma de vivir, la comida, la...