Celdas de castigo en San Pedro, un lugar para tratar de 'basura' a los internos

en El Día el 21-07-19 10:59

La cárcel de San Pedro de La Paz, la segunda con mayor población penitenciaria en Bolivia y donde se registran más muertes por enfermedad, también es referente por sus celdas de aislamiento, castigos y torturas infligidas por policías y delegados, encubiertos por el personal penitenciario.

Los internos pueden permanecer de manera indefinida en estos lugares, hecho que va contra la ley, en donde incluso se les priva de salir al sol y al baño por semanas enteras.

 

Los que llegan a parar a estos lugares son reclusos con problemas de violencia, faltas disciplinarias, alcohólicos, drogadictos y también quienes protestan por los abusos que cometen los delegados: los que reclaman por los cobros, la calidad de la comida, entre otros. Muchos están sin resolución de sanción disciplinaria.

 

El penal de San Pedro dispone de sectores de aislamiento conocidos como La Grulla y Muralla. La Grulla está ubicado en la sección la Posta, pegado al muro perimetral que da a la calle Cañada Strongest; su longitud aproximada es de 3 metros de ancho por 30 de largo, con siete celdas de 4x2 metros cada una, donde habitan casi 40 internos, “con ambientes en condiciones deplorables y donde el acceso a la luz natural es limitado”, según refirió la Defensoría del Pueblo en un informe presentado este año.

 

Las celdas 2 y 7 de La Grulla constituyen lugares de castigo. Antes de entrar a La Grulla, está el Buzón, otra celda de aproximadamente 2x2 metros, en el que se mantiene hacinado a presos castigados.

 

El sector Muralla se encuentra ubicada en la parte lateral de la cárcel, sobre la calle General González, enclavada entre el muro perimetral y la pared del edificio. En el lugar no existe ingreso de la luz solar. El callejón cuenta con 12 celdas y una de castigo llamada 14, donde hay unos 43 privados de libertad, de los cuales 26 son permanentes –según la ley solo puedan permanecer máximo 20 días- y 17 cumplen sanción disciplinaria. Las celdas son aproximadamente de 4x2 metros, caracterizadas por mucha humedad en paredes y pisos. Antes de ingresar a Muralla hay otra celda pequeña de castigo llamada Gallinero.

 

Roberto (nombre ficticio) pasó más de un año en La Grulla. Estuvo dos meses en la celda 7 de castigo, donde no se le permitió salir en todo ese tiempo. Cuenta que tuvo que hacer sus necesidades en bolsas y comer en el mismo lugar durante ese tiempo. Por más que envió cartas al gobernador de la cárcel para salir a tomar sol nunca se le concedió.

 

“La celda es húmeda y sin ventilación, parece una tumba, te llevan sin nada, sin colchón ni cama, y en el lugar hay un baño malogrado del que salen olores nauseabundos, me dolían los huesos y quería salir, pero no me dejaron”, dice.

 

Durante ese tiempo el preso se deprime, se perturba por la situación que atraviesa, hasta no saber quién es. Durante su estadía nunca recibió revisión médica, aunque la ley dice que debería ser diaria. “Es un lugar de tortura que legalizan las autoridades penitenciarias”, dice Roberto.

 

Algunos internos señalan que “si crees que has caído muy bajo al llegar a esas condiciones, puedes caer más abajo aún”. La Grulla es un lugar muy temido por los presos, porque muchos al llegar ahí son olvidados por las autoridades, más aún si no tienen familiares que reclamen por ellos.

 

Para el cofundador del Instituto para la Prevención de la Tortura (ITEI), Andrés Gautier, los lugares de aislamiento tienen efecto en los internos porque “es una manera de tratar a la persona de basur...