Las otras víctimas del feminicidio, hijos, padres, hermanos y amigos

en El Deber el 01-07-19 11:00

Más allá del conteo de casos de feminicidios en el país, que en promedio registra un hecho cada tres días en los últimos años, debajo de las cifras se esconden las historias de las víctimas que son más que un número en la sumatoria. Conllevan también un historial de violencia que no fue denunciado o atendido a tiempo. “A estas víctimas no las matan en el momento del ataque final, sino que las van matando de a poco, a lo largo de los años; las matan ‘con la boca’ (insultos), con maltratos sicológicos, con agresiones físicas, sexuales y económica”, señala la sicóloga Daveiba Méndez, que atiende casos de violencia intrafamiliar en el municipio de La Guardia.

“El feminicidio no solo afecta a la mujer que es victimada, sino que marca a toda una generación de la familia”, agrega Méndez sobre el impacto de estos crímenes.

El 2018 cerró con 128 víctimas de feminicidios según la Fiscalía, y en el primer semestre de este año ya van 65, cifra más alta que la registrada en el mismo periodo del año pasado.


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Además de las fallecidas, los feminicidios dejan su marca en ‘otras víctimas’, que son los hijos, los papás, los hermanos y los amigos de las víctimas.

Pero quienes más sienten el golpe del asesinato, son los hijos, ya que cerrada la página del hecho de sangre surgen varias interrogantes en sus entornos: ¿Qué pasará con elllos?, ¿con quiénes se quedarán?, ¿cómo seguirán adelante con sus vidas?

Méndez, comenta que los efectos emocionales y sicólogicos de estos hechos se sienten y evidencian a corto y a largo plazo.

En uno de los últimos casos en Santa Cruz, Rigoberta Barrios (39) fue victimada por su esposo, un policía que recibió la ayuda de un camarada, para luego enterrarla en el patio de una casa en el barrio Guaracahi.


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La mujer tenía con su victimario una niña de 11 meses, que comenzaba a caminar y a hablar, y les dice “mamá” a sus dos tías, hermanas de su madre. “Estamos en el trámite para tener la tutoría legal de la bebé; una trabajadora social de la Defensoría de la Niñez nos visitó hace un par de semanas y nos citaron a sus oficinas para realizarnos entrevistas”, contó una de las tías.

Agregó que esperan que el progenitor sea sentenciado para tramitar el cambio de apellido de la bebé, pues no quieren que tenga el del asesino de su hermana.

La bebé vive con sus tías y rodeada de sus primos y primas, además de sus dos hermanos mayores, de 19 y 20 años, que viven frente a la c...