En nueve años se sembraron solo 3.500 hectáreas de caña en San Buenaventura

en El Deber el 09-06-19 06:56

Hace nueve años Hipólito Vidaurre y su familia, se convirtieron en los ‘nuevos pioneros’ en llegar a San Buenaventura. Detrás de él, otro grupo de 50 familias con legado cañero y agrícola, de diferentes puntos del país, migraron a ese municipio enclavado en las puertas del parque nacional Madidi, en el norte de La Paz. A todos los sedujo la construcción del ingenio azucarero, que lleva el mismo nombre de esta pequeña ciudad.

En el caso de Vidaurre, proviene de una casta de cañeros de Bermejo (Tarija). “Allá un pequeño productor no puede aspirar a crecer”, cuenta. Dejando su pueblo, atravesó el país en busca de una mejor vida. Pero lo que comenzó como un sueño, terminó en desilusión. La producción de gramínea en la zona es incipiente, para abastecer la factoría diseñada para ‘devorar’ 7.000 toneladas de caña por día. A la fecha, en la comuna hay 3.500 hectáreas sembradas, cuando lo requerido, según la Federación de Cañeros de San Buenaventura, está entre las 11.000 y 14.000 hectáreas.

A la poca materia prima, otra variable negativa que suma el proyecto son las pérdidas registradas por la Empresa Azucarera de San Buenaventura (Easba).


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Según el estudio realizado por el economista Julio Linares con base en información oficial, entre 2010 y 2018, la compañía recibió Bs 1.832 millones ($us 263 millones) como créditos del Banco Central de Bolivia (BCB).

Datos fríos

Amparado en cifras del Ministerio de Economía, el documento sostiene que, en nueve años, los ingresos de Easba fueron Bs 80 millones, por debajo de los gastos de operación que suman Bs 311 millones. Esto significa, según este estudio, que existe un déficit operacional de casi Bs 211 millones.

“El ingreso por productos vendidos, cubrió la cuarta parte de lo que se gastó para el funcionamiento de la empresa (salarios, compra de suministros, alquileres, otros)”, infiere el documento.

Por otro lado, el análisis del boletín, afirma que los ingresos de operación llegan a un 4,1% de los recursos, que tienen como origen el préstamo del BCB, “lo cual se traduce en que se usó recursos de inversión para gasto corriente (sueldos, servicios y suministros)”.


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Lo preocupante, detalla el estudio, es que desde 2011, la estatal acumula números rojos. En 2018, perdió Bs 63,9 millones, totalizando Bs 243,5 millones (alrededor de $us 35 millones) en pérdidas.

A esto se suma, según el escrito, que solo amortizó Bs 25,8 millones de la deuda adquirida.

“La empresa arrastra una deuda que, en estas condiciones de operación, será impagable a mediano plazo”, sentencia el documento.

A esto, la investigación, señala que desde 2012, los estados financieros de la firma muestran un patrimonio neto negativo.

Esto implica que la empresa está en quiebra técnica (las deudas son mayores a todos los bienes (efectivo y propiedades).


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