Mi hija fue el último deseo de un desconocido antes de morir

en El Día el 22-05-19 11:19

Liat Malka quería tener un hijo, pero aún no había conocido a la persona ideal con quien empezar una familia. Después, se vio envuelta en un plan inusual, ayudar a un completo extraño a cumplir su último deseo: el de ser padre.

En 2013, Liat Malka era profesora en un jardín de infancia que vivía en el sur de Israel. Estaba soltera, tenía 35 años y en ese momento sintió la urgencia de su reloj biológico.

"Me preocupaba que pasara el tiempo y tal vez me perdiera la maternidad", dice Liat. "Así que fui al doctor e hice algunas pruebas de fertilidad".

Los resultados sugirieron que la cantidad de óvulos que le quedaba a Liat era baja. El médico advirtió que si esperaba a que llegara la persona adecuada, tal vez nunca fuese madre.

"Así que de inmediato decidí que haría todo lo que estuviera en mis manos por tener un bebé lo antes posible", dice Liat.

Los Pozniansky y su hijo Baruch

Cuando llegó a casa, entró en internet para explorar sus opciones.

"En realidad quería que mi hijo conociera a su padre, y eso no era posible con un donante de esperma". "Y tener a alguien con quien tener un hijo es también muy complicado".

Pero luego Liat se encontró con una entrevista en YouTube que se había transmitido por televisión en 2009. En ella, la pareja compuesta por Vlad y Julia Pozniansky explicaban que estaban tratando de obtener un permiso legal para tener un bebé utilizando el esperma que dejó su hijo, quien había muerto el año anterior. Ya habían encontrado a una mujer para ser la madre del bebé de su hijo.

Liat se preguntó entonces si un arreglo similar podría ser una opción para ella: "porque de esta manera el bebé podía saber quién había sido su padre, conocer su historia y tener abuelos y una familia", dice.

Decidió contactar al abogado de la pareja para pedirle más detalles. Entonces pudo saber que, aunque habían pasado cuatro años desde la entrevista, Vlad y Julia aún no tenían un nieto y la mujer que iba a ser la madre del bebé ya no estaba de acuerdo.

Liat concertó una cita para conocer a los Poznianskys y el día de la reunión la pareja llevó un álbum lleno de fotos de su querido hijo, Baruch.

Más de una década después de su muerte, a Julia aún le resultaba casi insoportable hablar de la pérdida de su hijo.

"Baruch era una persona brillante, espectacular", dice ella. "Pero es muy doloroso para mí hablar sobre él".

A los 23 años, Baruch, que estaba estudiando ecología en Technion, una reconocida universidad en Haifa, notó una herida en su boca que no dejaba de sangrar. Más tarde fue diagnosticado con cáncer.

Como la quimioterapia puede disminuir o detener completamente la producción de esperma, parte del esperma de Baruch se almacenó y se congeló antes de comenzar el tratamiento. Perdió el cabello y, finalmente, los médicos tuvieron que quitarle una parte de la lengua, dejándolo incapaz de hablar, pero no antes de pedir un deseo.

"Dijo que si moría quería que encontráramos una mujer adecuada y usáramos su esperma para tener un hijo", dice Julia.


Foto: Julia, Vlad y Baruch en Alemania.
 

Un testamento biológico

Baruch murió el 7 de noviembre de 2008 a los 25 años, soltero y sin hijos.

seguir leyendo en El Día